Cinco mitos de la propaganda rusa sobre Ucrania. Foto: WePlay Holding

Cinco mitos de la propaganda rusa sobre Ucrania

28 de Abril de 2022
Stop russian propaganda 21 minutos de lectura

Hace más de dos meses, rusia comenzó una guerra. Sin embargo, la maquinaria de la propaganda rusa ha estado preparando el terreno para ella durante mucho más tiempo.

Según una encuesta del VCIOM (Centro de investigación de opinión pública de rusia), el 71% de los encuestados en rusia apoya la guerra en Ucrania. Si uno debe confiar en una fuente de información del país agresor es una pregunta que cada uno debe responder por sí mismo. Aunque incluso por experiencia propia, muchos ucranianos, incluidos los representantes de WePlay Holding, que se comunican con sus familiares y amigos de rusia, escuchan las mismas frases cliché: “Es una operación especial, no una guerra” o “rusia no ataca a los civiles” y, por supuesto, “Mantén la calma y espera un poco mientras rusia salve a tu país de los nacionalistas de extrema derecha”.

Para detener la difusión de la propaganda, todos deben saber la verdad. Por lo tanto, nuestro objetivo es disipar los mitos más populares sobre las ciudades ucranianas contraponiéndolos con hechos históricos y con la ayuda de ucranianos que nacieron y crecieron en estas ciudades.

Mito 1. Kyiv es la capital del fascismo

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Según los medios rusos, Kyiv es víctima de las autoridades nacionalistas y fascistas. Vayamos directo al grano. El diccionario Merriam-Webster afirma que el fascismo es una ideología de dictadura y un gobierno autocrático centralizado. Otros diccionarios también mencionan el fascismo como un régimen represivo basado en racismo, antisemitismo y chauvinismo que tiene como objetivo suprimir los movimientos sociales progresistas, destruir la democracia y desencadenar guerras.

La propaganda rusa presenta a los ucranianos como víctimas sufriendo bajo una élite totalitaria. En realidad, “democracia” caracteriza al país mejor que cualquier otra palabra. Los ucranianos valoran su derecho de libertad de expresión: cualquiera puede participar en protestas en solitario, mítines y manifestaciones pacíficas. El Euromaidán de 2014 por si solo ya mostró a Ucrania como un país democrático. Los ucranianos pueden discutir entre sí sobre muchas cosas, pero están unidos en una convicción: Ucrania es una patria que hay que defender. En resumen, los ucranianos apoyan a Ucrania, no la idea de cualquier dirigente en particular.

Al continuar imponiendo una perspectiva antiucraniana, los medios sesgados afirman que los chauvinistas se han introducido en lo más alto de las estructuras de gobierno. Por chauvinistas, los medios se refieren por lo general al movimiento de liberación nacional con ideología del nacionalismo ucraniano, como el Sector de Derecha (Pravyi Sector). Sin embargo, incluso la afirmación de que son los nacionalistas quienes dirigen el país contando con el apoyo de la mayoría es fundamentalmente errónea. Durante las elecciones parlamentarias de 2019, varios partidos nacionalistas, incluido el Sector de Derecha, la Organización de nacionalistas ucranianos (Orhanizatsiya ukrayins’kykh natsionalistiv) y el Cuerpo nacional (Natsionalnyi korpus), decidieron unirse, pero eso no les ayudó mucho. El partido recién creado obtuvo solo el 2,15% de los votos y ni siquiera superó el umbral para seguir participando en las elecciones.

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“Si un ruso dice que ama a su país, es patriota. Si un ucraniano le otorga a su estado la misma dignidad, es nacionalista. Un ruso puede llamar a un ucraniano un jojol, porque es una broma, pero un ucraniano no puede decir ‘moskal’ a un ruso, porque es rusofobia. Se puede gritar ‘Adelante, rusia’, pero cuando un ucraniano dice ‘Gloria a Ucrania’, nos llaman nazis. Cuando los presidentes de rusia y Estados Unidos se comunican, están estableciendo relaciones internacionales. Nuestro presidente, cuando se reúne con su homólogo estadounidense, está ‘tramando’ algo contra rusia. Puedes hablar ruso en rusia, pero hablar ucraniano en Ucrania significa oprimir el idioma ruso”, habla de la política de doble rasero el talento mediático Oleksii “уХо” Maletskyi.

Para impulsar el desarrollo de la cultura ucraniana, el gobierno emitió una sola Ley de Ucrania “Sobre la garantía del funcionamiento del idioma ucraniano como idioma oficial”, denominada la “ley del idioma”, según la cual la documentación, los conciertos, las actuaciones y las producciones teatrales deben realizarse en ucraniano. Por ejemplo, los canales de televisión y radio solo transmiten una parte de su contenido en ucraniano – el 75% y el 35%, respectivamente. Por lo tanto, todavía hay margen para cualquier contenido extranjero. Aun así, el hecho de que a los ciudadanos de Ucrania se les permita de crear en su idioma materno provoca la indignación de los invasores.

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“En la escuela, estudiamos el ucraniano con regularidad y el ruso hasta el cuarto año. En nuestra vida cotidiana, mis amigos y yo nos comunicábamos en ruso. Algunos hablaban ucraniano y otros usaban una mezcla de los dos. A nadie le importaba; lo principal era que nos entendíamos. Me mudé a Kyiv en 2015 de la ciudad de Cherkasy en el centro de Ucrania. Seguí comunicándome en ruso con mis amigos, personal de servicio e incluso instituciones estatales, y nadie me ha atacado nunca por mi idioma. Mi padre y otros parientes de su lado hablan ucraniano, pero me entendían perfectamente y nunca hicieron ningún comentario al respecto”, recuerda su infancia Vladyslav Sabo, productor de transmisiones en vivo.

Por supuesto, está claro que lo más probablemente, el discurso de la propaganda rusa sobre el fascismo en Ucrania es una especulación basada únicamente en la situación del idioma ruso en el territorio de otro país. Sin embargo, para no omitir nada, te presentamos las estadísticas. Hay más de 40 sinagogas en Ucrania y alrededor de 80 organizaciones educativas judías, sin mencionar el hecho de que el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, tiene raíces judías.
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Hay más de 160 mezquitas y casas de oración en Ucrania, la mayoría de las cuales se encuentran en Crimea. Además, hay 90 escuelas dominicales musulmanas y siete universidades religiosas. Como en cualquier país europeo, las personas en Ucrania tienen derecho a practicar su religión. Por lo tanto, los templos, sinagogas y mezquitas están abiertos a todos.

Al 2021, unos 76.500 extranjeros estudiaban en Ucrania. Estudiantes de India, Marruecos, Turkmenistán, Azerbaiyán, Nigeria, China y otros países eligen universidades ucranianas. Algunos de ellos incluso se instalan en el país después de graduarse.

Todos los ucranianos pueden elegir libremente su religión, idioma, postura política, etc. Desafortunadamente, ahora, la elección se reduce a dos opciones: sobrevivir o morir asesinados por los misiles del ejército ruso.

Mito 2. Lviv es el centro del nacionalismo

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La propaganda rusa ha estado difundiendo cuentos que describen a Lviv como una ciudad de nacionalistas de extrema derecha durante mucho tiempo. Los mitos surgieron rápidamente uno tras otro. Por ejemplo, una de las historias principales fue que un viaje a Lviv podría ser peligroso para los turistas de habla rusa debido a los nacionalistas que están allí. La difusión prolongada de relatos ficticios ha llevado a los rusos a asociar el corazón cultural de Ucrania principalmente con los seguidores de Stepan Bandera.

Para comprobar que la propaganda rusa se basa en nada más que mentiras, todo lo que uno tiene que hacer es recordar la afirmación de Ramzan Kadyrov de que los combatientes chechenos pronto se enfrentarán al principal enemigo de Rusia, Stepan Bandera. Stepan Bandera en efecto fue el líder del movimiento nacionalista ucraniano en la parte occidental de Ucrania, pero murió en 1959. No sabríamos decir si se trataba de otra manipulación de Ramzan Kadyrov o de un banal desconocimiento de la historia. Sin embargo, algunos rusos que confían ciegamente en sus autoridades creyeron en la “resurrección” de Stepan Bandera.

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Para los medios rusos resulta conveniente describir a Lviv como una ciudad nacionalista. Además, cuando utilizan el término “nacionalismo”, lo más probable es que se basen en la interpretación del nacionalismo como una ideología y una política que pone a su propia nación –la dominante– por encima de todas las demás y trata de oprimir a otras nacionalidades.

Lo que uno debe recordar sobre Lviv es que es un destino turístico donde todo se hace para los visitantes. Acoge extranjeros de varias partes del mundo de buena gana. Este hecho por sí solo ya contradice la imagen de Lviv creada por rusia.

En 2021, a pesar de la pandemia, la visitaron casi dos millones de extranjeros, según las cifras presentadas por el Consejo Regional de Lviv. Los invitados vinieron de Polonia, Arabia Saudita, Alemania, Belarús y otros países. La ciudad ha desarrollado una infraestructura que atiende a los deseos de los turistas. Habitaciones de hotel para todos los presupuestos, un montón de restaurantes, algunos tan ricos en cultura que solo ellos hacen que valga la pena visitar la ciudad. En 1998, el Centro histórico de Lviv fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En 2009, Lviv obtuvo el título de capital cultural de Ucrania.

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“Mi ciudad natal es Zaporizhia. Hablo ruso, como toda mi familia. En el verano de 2016 me fui a visitar a una amiga en la región de Lviv y me quede en su casa durante un mes. Vivía en el pequeño pueblo de Zavyshen donde todo el mundo hablaba ucraniano, pero la familia que vivía al lado hablaba ruso. Según tengo entendido, vinieron de algún pueblo en rusia hace 20 años. Sin embargo, una conversación con unos familiares de rusia antes del viaje me resulto un poco extraña. Me advirtieron que no hablara ruso en Lviv. ¿Qué clase de tontería es esa? En mi país, puedo hablar cualquier idioma siempre que la gente me entienda. Pero mis parientes del extranjero estaban seguros de que sabían más sobre Lviv que yo. Lo que da miedo es que la gente cree en lo que dicen en la tele, no a su familia”, comenta Anastasiia Kartashova, gerente de comunicaciones corporativas.

Cuando estalló la guerra, la ciudad comenzó a recibir refugiados de toda Ucrania. Durante las tres primeras semanas de la guerra, Lviv se hizo cargo de 200.000 desplazados internos. La ciudad dio comida y protección a las personas sin importar el idioma que hablaran.

Lviv se ha convertido en un refugio para todos aquellos que huyen de la violencia rusa, lo que demuestra una vez más que no hay nacionalistas que quieran aniquilar todo lo ruso. En realidad, el único peligro para todos los ucranianos en Lviv es ser bombardeados de soldados rusos, no de nacionalistas ficticios.

Mito 3. Járkiv es una ciudad rusa en su origen

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Los rusos calificaron a Járkiv como una ciudad rusa antes que nada, basándose en el hecho de que los residentes de Járkiv ahora hablan principalmente ruso. Si miramos los datos del primer censo de población del Imperio Ruso (1897), se puede ver que el 80,62% de los habitantes de la provincia de Kharkiv hablaban ucraniano y, por lo tanto, se clasificaban como pequeños rusos (malorossy). Según la “Historia de la lengua literaria ucraniana” (Kyiv 2001. Primera edición Winnipeg 1949) escrita por Ivan Ohienko, el término “malorossy” probablemente se originó de los griegos, quienes distinguían el sur y el norte de Rus. La Rus del Sur, es decir, Ucrania, les resultaba más familiar, por lo que la llamaron Mikra Rosia, que significa Rus antigua – la básica, la vieja.

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La ciudad hablaba ucraniano cuando los gobernantes rusos promulgaron muchas leyes que prohibían todo lo ucraniano: enseñar el idioma en escuelas populares, dar sermones en ucraniano y bautizar a los niños nombres ucranianos. Incluso con la llegada de la URSS, la ciudad trató de defender su derecho a usar su lengua materna. Sin embargo, el régimen estalinista hizo todo lo posible para acabar con la disidencia. Así, el Libro de ortografía ucraniano de 1928, también llamado Libro de ortografía de Kharkiv o Skrypnykivka, fue modificado ya en 1933. Las autoridades soviéticas calificaron la ortografía como nacionalista y decidieron aproximar el ucraniano al idioma ruso. Los partidarios de Stalin fueron implacables al eliminar incluso letras enteras. Por ejemplo, se deshicieron de la letra Ґ (G), declarando que era “sabotaje nacionalista burgués”.

Ahora los habitantes de Járkiv, Jersón y otras ciudades en el este y sur de Ucrania se sienten cómodos hablando ruso en su vida diaria. Al final, la opresión de la lengua ucraniana y la rusificación forzada no quedaron sin consecuencias. Sin embargo, las personas que viven allí se identifican como ucranianos, orgullosos de su país, sea cual sea el idioma que utilicen.

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Además del cambio de ortografía, 1933 estuvo marcado por eventos aún más lúgubres – el comienzo del Renacimiento ejecutado. Los poetas y escritores ucranianos fueron arrestados en masa y luego ejecutados o represaliados. Las represiones comenzaron con el arresto de Mijailo Yalovi en la casa de “Slovo” (la Palabra) en Járkiv y el suicidio de Mykola Jvilovi.

Por una cruel ironía del destino, el 7 de marzo de 2022, mientras las fuerzas rusas atacaban la llamada “ciudad originariamente suya”, uno de sus misiles alcanzó la casa de “Slovo”. Otras ciudades de habla rusa también están sufriendo los bombardeos del ejército ruso, aunque rusia había dicho que quiere luchar específicamente por los ucranianos de habla rusa.

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“Mi padre es ciudadano ruso, pero vive en Jersón desde hace 25 años. Nunca ha sufrido ningún perjuicio, ni por su nacionalidad ni por su idioma. Mi padre se habría alistado en la defensa territorial si no se hubiera roto el brazo. De hecho, Jersón es una ciudad de habla rusa. Pero, a pesar de esto, incluso ahora, la gente sale a la calle a protestar gritando ‘Jersón es Ucrania’, y lo gritan en ruso”, expresa su opinión Dmytro Shylkin, responsable de SMM.

Mito 4. Ucrania estaba ciega ante la tragedia de Donbas

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Burlándose del pueblo ucraniano, los rusos lanzan la pregunta: “¿Dónde habéis estado durante ocho años?” En verdad, las pruebas, los relatos de testigos presenciales, etc., prueban que las fuerzas armadas rusas han estado participando en la guerra en Donbas durante ocho años. La organización internacional de voluntarios InformNapalm reunió una base de datos de las fuerzas militares rusas que estuvieron en Donbas entre 2014 y 2016. En tan solo dos años, los voluntarios han recogido pruebas que confirman la presencia de soldados de 75 unidades militares rusas.

Sorprendentemente, hasta el nombre Donbas tiene sus raíces en la propaganda rusa. Anton Fedyashin, Ph.D., historiador de la American University, explica que el término “Donbas” es un acrónimo que significa “cuenca carbonífera de Donets”. El territorio de Donbas nunca ha sido una unidad administrativa separada, una entidad subnacional o una provincia. Sin embargo, a los medios rusos les gusta usar colocaciones como “la gente de Donbas”, “la elección de Donbas” y “la voz de Donbas”, separando así la región de otras regiones de Ucrania.

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“Tuve que abandonar mi ciudad natal de Donetsk en 2014, cuando comenzaron las hostilidades. Donetsk y todo Donbas como región se han convertido en el argumento más contundente que demuestra que la intervención rusa no trae más que destrucción. Personas con ametralladoras irrumpieron en mi Donetsk, una ciudad ucraniana, y durante los últimos ocho años lo han hecho todo para destruirla. Para mí, mi familia y amigos es obvio que fue rusia quien desató la guerra en Donbas. El referéndum en el que la gente ‘votó’ por la ‘independencia estatal’ de la región de Donetsk es ilegítimo”, nos comparte su indignación Tatiana Stronskaya, gerente de RR. PP. internacionales.

El país vecino está librando esta guerra desde hace ocho años. Básicamente, la propaganda hace que los rusos odien a los ucranianos usando falsificaciones, o fakes. Una de las historias más notables del Primer Canal (Pervyy Kanal) habla de un niño crucificado. Según Galina Pyshnyak de Sloviansk, el ejército ucraniano clavó al niño en un tablón de anuncios. Galina dijo que la ejecución se llevó a cabo en el centro de la ciudad, delante del público. Sin embargo, no hay más testigos, fotos o videos – nada más que sus palabras. Incluso algunos medios rusos independientes confirmaron que esta historia no es más que ficción. De todos modos, el Primer Canal publicó la historia de Galina, intensificando la imagen de una Ucrania nazi para los rusos.

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Por alguna razón, ni la incongruencia entre las palabras y las acciones no socava la confianza de los rusos en Putin. Por ejemplo, como ya sabemos, Putin niega la presencia de militares de su país en el territorio de Donbas. Sin embargo, en 2015, el exlíder de la denominada República Popular de Donetsk, Alexander Borodai, fundó la Unión de Voluntarios de Donbas en Moscú. Ciudadanos de rusia que participaron en la guerra en la parte oriental de Ucrania podían unirse a la organización. El número aproximado de estos voluntarios militares, según Alexander Borodai, es de unos 30.000 a 50.000 individuos.

“Sigo en contacto con mis familiares, amigos y conocidos que han estado viviendo en Donetsk durante estos ocho años. Según sus relatos, la ‘RPD’ es como una isla desierta al borde de la tierra, una ciudad paria. No se puede entrar o salir de Donetsk así como así. Tienes que pasar por un millón de puestos de control, presentar todos los documentos que tienes y convencer a los militares de la pureza de tus intenciones y de que el propósito de tu visita es completamente inofensivo. Durante ocho años, ha habido un toque de queda regular desde la noche hasta la mañana. La mayor parte de la población ha caído en la pobreza”, comenta Tatiana Stronskaya.

rusia afirma que acepta refugiados de Ucrania. Mientras que más de dos millones de ucranianos se fueron a Polonia, menos de 300.000 llegaron a rusia. Casi todos los refugiados ucranianos en rusia huyeron de las llamadas “repúblicas populares” (“RPL” y “RPD”). Durante ocho años, los medios han estado difundiendo su narrativa favorita sobre las atrocidades de las autoridades ucranianas, la violación de derechos de los rusófonos y cosas por el estilo en estas regiones.

Los invasores declaran que su objetivo es salvar y liberar a Ucrania, y la población civil puede vivir sus vidas de siempre. Sin embargo, la gente de Svatove, un pueblo en la región de Lugansk que solo cayó bajo el control de la llamada “RPL” en marzo de 2022, ya ha podido comprobar que la “paz rusa” está cambiando su manera de vivir habitual hasta ser irreconocible.

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“Nací y crecí en Svatove. Ahora, mi pueblo natal está ocupada por los rusos. Tres veces intentaron los habitantes detener a los soldados. Por desgracia, los invasores tomaron la ciudad y reprimieron todos los intentos de los ucranianos de defender sus derechos. Mis familiares todavía están en la ciudad y pueden observar lo que hacen los rusos allí. Todas las banderas ucranianas fueron derribadas y reemplazadas con las tricolores rusas. Los representantes de la ‘RPL’ trabajan en la policía, el comisariado militar y organismos del gobierno. No pude hablar con mis padres durante varios días porque los invasores cortaron todas las comunicaciones y desconectaron los canales de televisión ucranianos. Ahora solo puedo comunicarme con mi familia a través de Internet.
El ‘gobierno’ recién formado prohibió a las escuelas de enseñar el idioma, la literatura y la historia ucranianos. Los soldados rusos están incautando ilegalmente los coches de la gente y la maquinaria y el grano que pertenecen a las empresas. En varias ocasiones, los activistas que protestaban contra la ocupación recibieron palizas. No hay dinero en los cajeros, y los invasores han introducido el rublo, describe las realidades de la ocupación rusa Maryna Kryzhnia, escritora.

¿Dónde han estado los ucranianos estos ocho años? Defendiendo su tierra con sus propias vidas. Lo que no está claro es qué han estado haciendo los soldados rusos en Ucrania durante estos ocho años.

Mito 5. Crimea siempre ha sido parte de rusia

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rusia sostiene que Crimea es parte de sus tierras históricas. Sin embargo, no fue hasta 1783 que la emperatriz rusa Catalina II firmó el Manifiesto sobre la anexión de Crimea por el imperio ruso, y ya en 1954, Crimea se incorporó a Ucrania. Teniendo en cuenta que durante tres años Crimea había estado ocupada por los nazis, resulta que la península solo había pertenecido a rusia durante 168 años. En comparación, la península estuvo bajo el dominio del Imperio Otomano durante mucho más tiempo – unos tres siglos. Las tierras de la rusia moderna del siglo 13 al 15 estaban bajo el control de la Horda Dorada. Siguiendo esta lógica, rusia debería ceder la mayor parte de su territorio, porque esta pertenecía a otros países, imperios, etc. durante siglos. Pero lo bueno de vivir en un mundo moderno es que las fronteras de los países están fijadas a nivel internacional, y por lo tanto, nadie tiene derecho a cambiarlas a la fuerza.

Pero esto no le impide a rusia de afirmar que Crimea es su territorio. Además, describen la adhesión de Crimea a Ucrania como un obsequio generoso pero imprudente de Jrushchov, quien por sí solo decidió regalar un pedazo de tierra en 1954. Echando un vistazo a la historia se pueden aprender cosas interesantes – por ejemplo, que después de la muerte de Stalin en 1953 no hubo en la URSS un solo gobernante indiscutible y, por lo tanto, todas las decisiones se tomaron colectivamente. Por ejemplo, el decreto sobre Crimea fue firmado por Voroshilov y Pegov y aprobado en una reunión del Presídium del Soviet Supremo de la URSS el 19 de febrero de 1954 presidida por Malenkov, como consta en el Acta de la reunión.

La decisión de transferir Crimea no fue por generosidad sino impulsada por consideraciones económicas. Tras la Segunda Guerra Mundial, la península tenía que ser reconstruida. La guerra destruyó ciudades como Kerch y Sebastopol. Además, en 1944 Stalin deportó a los tártaros de Crimea (población indígena de Crimea), armenios, griegos y otras personas del territorio de la península, lo que agravó aún más la ya compleja situación en Crimea. En cuestión de días, 238.500 personas fueron deportadas de Crimea – casi toda la población tártara de la península. Según diversas estimaciones, durante los primeros tres años posteriores a la reubicación, entre el 20 y el 46% de todos los deportados murieron de hambre, agotamiento y enfermedades. La guerra y la deportación redujeron la población de la península casi tres veces, haciendo imposible restaurar la agricultura. Las autoridades soviéticas le pasaron la pelota a Ucrania. Sin embargo, cuando Ucrania convirtió a Crimea en un centro turístico, rusia decidió ocupar la península.

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“La propaganda rusa florecía en Crimea desde que tengo memoria. Aquí era una práctica común alabar la cultura rusa, hablar de ‘hermandad’ con rusia e identificar a Crimea como parte de rusia. Por ejemplo, las escuelas solían enseñar a los niños en ruso: de las 41 escuelas en Simferópol, solo una era ucraniana. Los niños tenían clases de lengua y literatura ucraniana solo una o dos veces por semana. Algunas escuelas no las ofrecían en absoluto. Las pruebas de admisión a la universidad también se realizaron en ruso. Al mismo tiempo, fue la región que más solía hablar sobre la opresión del idioma ruso. Había muchas asociaciones públicas creadas y financiadas por rusia, como la ‘Comunidad rusa de Crimea’ y otras fundaciones, comunidades culturales, clubes”, describe el impacto de la propaganda rusa en Crimea Daria Zajózhenko, líder de marketing e investigación.

El referéndum sobre la situación de Crimea organizado por rusia es ilegal y no ha sido reconocido por Ucrania ni por todo el mundo civilizado. Primero, los militares armados ya habían tomado el edificio del parlamento y obligaron a las autoridades a adoptar una decisión sobre el “referéndum” en Crimea. Las tropas ni siquiera dejaron entrar a los periodistas. En segundo lugar, las preguntas para la votación han sido formuladas de una manera manipuladora. A la gente se le ofrecía unirse a rusia o retornar a la Constitución de Crimea de 1992 (que en esencia no significaba que sería parte de Ucrania). Finalmente, las elecciones no contaron con observadores internacionales. Y aunque las autoridades rusas dicen que no detectaron ninguna infracción, los periodistas independientes y los residentes comunes de Crimea afirman que cualquiera podía votar, incluso sin pasaporte.

Si bien rusia presento la ocupación de Crimea como un triunfo de la justicia histórica y la liberación de los ucranianos, no querían que los ucranianos quedasen en la península. Primero, rusia comenzó a desalojar a las familias de los militares ucranianos para instalar a los militares rusos con sus familias en los apartamentos de los primeros de estos. Según las estimaciones más conservadoras, entre 2014 y 2018 cerca de un millón de rusos fueron reasentados en la península. No se detuvieron allí.

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Pronto, putin firmó un decreto que prohibía a extranjeros poseer viviendas en Crimea. Los ucranianos que no querían tomar la ciudadanía rusa perdieron sus propiedades inmobiliarias. Los activistas y otras personas indeseables fueron víctimas de la represión. El gobierno ruso utilizó activamente el terror psicológico, incluidos arrestos y registros domiciliarios sistemáticos. Por decisión del tribunal ruso, 600 ucranianos fueron desalojados de Crimea en 2020. Todas estas acciones de la federación de rusia violan el derecho internacional humanitario y privado.

La red de propaganda rusa es desde luego confusa, pero ninguna de sus narrativas resistirá el escrutinio. Casi cualquier declaración de los medios rusos resulta ser un hecho distorsionado o una mentira. Pero, ¿por qué entonces la gente cree en ellas? Es realmente simple. En rusia, no hay fuentes de información alternativas. La mayoría de las revistas independientes que promueven una idea censurable para las autoridades rusas se cierran o se prohíben. Algunos medios de comunicación intentan resistir la presión de las autoridades, pero aun así evitan los temas relacionados con Ucrania por temor de que les pillen de acuerdo con la nueva ley sobre los fakes. La censura absoluta impide que las personas expresen sus opiniones libremente, obligándolas a guardar silencio. En general, al desactivar los canales de televisión ucranianos en los territorios ocupados, el enemigo se adhiere a sus tácticas probadas habituales y simplemente desinforma a los ucranianos.

Casi toda la historia de la vecindad de ucranianos y rusos se reduce al hecho de que los primeros se ven obligados a luchar por su derecho a la libertad, su lengua materna y un estado independiente. En respuesta, los ucranianos se enfrentaron a represiones y arrestos, y ahora también a las bombas cayendo sobre sus cabezas. La verdad es la primera víctima de una guerra, pero los ucranianos están haciendo todo lo posible para evitarlo y difundir la verdad hasta llegar a todo el mundo.

Slava Ukraini!